A veces nos movemos sin saber donde vamos

Y dijo: porqué no?, y miró de reojo, a ver si alguien resolvía, o respondía, para darle ánimos e impulsarla.. nadie se inmutó, siguieron mirándola, expectantes, a ver que era lo que iba a hacer.

Tenían confianza plena en ella, por eso no opinaban, estaban seguros de que  la solución estaba ya en su cabeza, y que cuando ella empezase a caminar, cada uno sabría en ese mismo instante lo que hacer y a donde ir…

Una vez más se abandonaban a ella, sin fuerza de gravedad aparente se dejaban caer y volvían a sus risas y a sus llantos, olvidados del viaje, olvidados de ella y sin saber que pesaban demasiado.

¡¡Dolce vita, dolce far niente!!.

Cuando despertaron, aún continuaban en el mismo lugar con las mismas expectativas y un poco mas pesados.

Miraron el billete y no había regreso, cogieron los macutos, revisaron el lugar, se observaron, miraron hacia adelante y ahora sí, se pusieron en camino cada uno a su destino.

Algunos juntos, otros solos, pero todos sonrientes porque llevaban todo lo que necesitaban.

 

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